El ARCA de Armantes

El Arca de Armantes
Asociación de Protectores de Animales, Calatayud/Zaragoza

ESTA ASOCIACION HA SIDO CREADA
PARA ELLOS.
PARA LOS CALLEJEROS.
PARA LOS ABANDONADOS.
PARA LOS QUE NUNCA SUPIERON LO QUE ES UN HOGAR.
PARA LOS QUE LA GENTE APEDREA PORQUE ESTÁN FLACOS O SARNOSOS.

Cuando un grupo de personas de Calatayud decidimos crear la ASOCIACION PROTECTORA DE ANIMALES “ARMANTES”, pretendíamos unir nuestros esfuerzos individuales en un solo proyecto más fuerte y potente en defensa de lo que todos estábamos de acuerdo en llamar “los sin voz”, es decir, los animales que sufren como cualquier otro ser vivo, pero que no tienen la posibilidad de demostrar ese sufrimiento mediante la voz, de indicarnos qué les dolía, si tenían hambre, sed, frío o calor, cuáles eran sus necesidades de todo tipo…
En consecuencia, hace ya más de cuatro años, nos reunimos para dar forma y vida a ese proyecto, y después de superar muchas barreras burocráticas, muchas incomprensiones y hasta desprecios de otras instituciones, conseguimos crear oficialmente esta ASOCIACION, que no tiene carácter gubernamental, sino privada; que como única finalidad persigue ayudar a los animales de nuestro entorno a llevar una existencia mejor. De esta manera, acogemos a todos los perros y gatos abandonados que nos llegan de nuestra delimitación territorial, los curamos cuando es necesario, los operamos de graves heridas en muchos casos, les proporcionamos cobijo, higiene, sanidad, comida, agua y, sobre todo, cariño humano, que es lo que más necesitan estos pobres animales abandonados y hasta maltratados.
Comenzamos siendo pocos socios, tan solo seis, y gracias a la labor de publicidad y conocimiento de nuestra labor, se han ido añadiendo a la lista de socios otras personas. Al día de hoy contamos con más de ochenta socios. Pero este número es totalmente insuficiente para las necesidades que tenemos, tanto de carácter personal como monetario. Hablamos de necesidades personales porque realmente quienes nos encargamos día a día de la Asociación no somos más de seis personas; el resto, aun con toda su buena voluntad, tan solo pueden ayudar muy de vez en cuando en alguna labor esporádica. Y hablamos de necesidades monetarias porque los ingresos que mensualmente recibe la Asociación son únicamente de dos tipos: las cuotas de los socios y las cuotas por adopciones. En cuanto a las cuotas de los socios, desgraciadamente estamos viviendo en una época de crisis económica generalizada, lo que trae consigo que alguno de los socios se haya tenido que dar de baja, y otros muchos han disminuido el importe de la misma. Y en cuanto a las cuotas por adopción, la realidad es que se producen muchas menos de las que necesitaríamos para cubrir los gastos.
Cuando podemos, realizamos algún sorteo de aparatos electrónicos que nos son donados para dicho fin por algún comerciante, pero los beneficios obtenidos con ello son también muy exiguos; y dedicamos tiempo en montar algún “mercadillo” para vender al público enseres de segunda mano, con el mismo insignificante resultado.
De hecho, el saldo de la cuenta bancaria de la Asociación se encuentra tan al límite que mantenemos deudas de bastante importancia, principalmente con clínicas veterinarias, pero también con otros proveedores. Tenemos que dar las gracias porque tanto unos como otros comprenden nuestra situación y nos apoyan en nuestra labor retrasando todo lo que pueden el cobro de sus honorarios, aunque al final, antes o después, tenemos que cumplir con nuestras obligaciones de pago. Pero es que también tenemos que hacer frente a un préstamo bancario que solicitamos para poder construir las instalaciones de nuestro refugio. Instalaciones que han sido sufragadas no solo por dicho préstamo, que pronto se evidenció insuficiente, sino por aportaciones personales desinteresadas de ciertos socios que aún se encuentran en una situación más o menos desahogada.
Como saben todos los que están al tanto de los gastos de un refugio de animales, los gastos que éste conlleva son enormes: medicinas, cuidados veterinarios, análisis clínicos, productos de limpieza, operaciones, desparasitaciones, collares contra la leishmania, comida, castraciones de machos y hembras, impuestos, etc. Y nuestros recursos, como decimos, están al límite.
Nuestra tarea en beneficio de “los sin voz” no se ve reconocida de ninguna forma por las instancias o los organismos oficiales. No contamos con ayudas de los Ayuntamientos o de las entidades que, en teoría, deberían acudir en nuestro apoyo. Desgraciadamente, muchas veces nos encontramos con situaciones que no hacen sino complicar nuestra actuación; así, por ejemplo, el Ayuntamiento de Calatayud tiene construido desde hace bastante tiempo un albergue para animales, que serviría de desahogo a nuestro superpoblado refugio, pero que al día de hoy continúa cerrado, por falta de presupuesto para su mantenimiento según nos aseguran. Por ello, somos también únicamente nosotros quienes nos hacemos cargo de inculcar el amor por los animales entre el público en general, y entre la población infantil en particular, mediante carteles, charlas, manifestaciones, entrevistas en radio y televisión, etc. Tenemos creada una página web en la que se tratan estos temas y en la que aparecen los animales que día a día vamos recogiendo, incluyendo sus fotografías, sus tristes historias y sus, a veces, felices finales. También tenemos página en Facebook y un correo electrónico que es revisado diariamente por los colaboradores para estar al tanto de la solicitud de adopciones y de las denuncias de abandonos o malos tratos.
Para poder terminar nuestra obra y pagar a nuestros veterinarios las facturas pendientes dependemos de ayuda financiera o adopciones de nuestras mascotas. También agradecemos donaciones en especie como mantas para el invierno que son muy fríos aquí.


Calatayud, 19.7.2012


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